Eres capaz

Ey, tú. Sí, tú.  No mires para otro lado. ¿La has cogido ya? Porque…con la que nos está cayendo, estoy segura que la has necesitado en algún momento… ¡Ah!, ¿que no sabes a qué me refiero? ¡A tu cajita! Tu cajita de herramientas para sobrellevar situaciones difíciles. Tu cajita que te recuerda que eres y puedes llegar a ser una persona resiliente.

¿Que qué es la resiliencia? Pues, básicamente y según la rae, es la capacidad de adaptarnos a las situaciones difíciles…y, añado yo, poder sacar de alguna manera algo positivo de estas experiencias. Ya sea porque nos ha hecho crecer como personas; porque nos ha ayudado a romper con lo establecido y elegir qué querer hacer; nos ha “obligado” a tener que mirarnos por dentro y eso ha derivado en una mayor estima hacia unx mismx; también es posible que esas experiencias nos hayan hecho comprender que tenemos más habilidades y fortalezas de las que pensamos o, también y por qué no, que carecemos de ellas y tenemos que currárnoslo para conseguirlas…Si ya sé, lo ideal es que desde pequeñitxs hayamos aprendido esta habilidad, pero a veces las circunstancias hacen que no resulte posible. ¡Y, no pasa nada! El cerebro sigue siendo plástico en la vida adulta, lo que quiere decir que está totalmente capacitado para aprender nuevas formas de ser y actuar y eliminar aquellas que ya no nos sirve. Por tanto, ¡no hay excusas!

Si echas la vista atrás, estoy segura que podrías nombrar situaciones desagradables, complicadas, tormentosas, incómodas…que has vivido sobre las que te has tenido que adaptar y luego has pensado, ¿cómo he podido hacerlo? Porque… ahora que lo pienso…no sé cómo he sido capaz. Has sido capaz porque no te ha tocado otra. Porque era eso, o quedarse en el sitio y ver la vida pasar. Porque desde siempre, el ser humano tiene esa capacidad de salir del paso, reinventarse y salir fortalecido de los contratiempos. Porque todo tu sistema se puso a trabajar para sacarte adelante y ahora mirar atrás y decir: lo conseguí, salí, pude con ello. Ahora bien, no vale solo con saber que lo hiciste, también debes reflexionar sobre el cómo, por qué y para qué. Porque habrá momentos en los que quizás no tengas ni idea de por dónde empezar, necesites recurrir a tu memoria y recoger las cosechas del pasado para ese nuevo jardín lleno de escombros y matas feúchas que no sabes cómo quitar y transformar en un lugar que sea bonito de mirar.

Así que, te propongo las siguientes preguntas para que reflexiones: ¿cómo lo hiciste? ¿qué recursos utilizaste? ¿qué aprendiste de todo eso? ¿qué te sirve para una próxima vez? ¿qué no harías? ¿qué sí harías? Adelante…date ese momento para ti mismx, para seguir abriéndote en canal -probablemente, te canses de leer esta expresión en mi blog- y seguir construyéndote.

Desde la psicología, muchas veces se habla de referentes que nos sirven de modelos para inspirarnos sobre nuestras propias vivencias y a mí, escribiendo este post, se me han venido dos a la cabeza. Dos personas que desde que supe de su existencia y de sus historias, no han dejado de ser un ejemplo para mí y para mostrar a aquellas personas que deciden trabajar conmigo. Ellos son: Davide Morana (@davidebartolomorana) y Cisco García (@ciscogarve). Os animo a pasar por sus perfiles de instagram, conocer su historia y entender que, a veces, la vida nos puede golpear, pero depende de nostrxs cuán resistente y duradero sea el eco del impacto.

 Si ellxs han podido, ¿tú, de verdad, te lo estás cuestionando?