Sin vínculo, no hay terapia

Sin Vínculo no hay terapia

Quería empezar con una definición científica de qué es el vínculo y por qué es tan importante en consulta. Pero, si me permitís, me quiero dejar guiar por mi experiencia hasta el momento y hablaros de qué es para mí, qué significa y por qué considero que, sin vínculo –o alianza terapéutica-, no hay terapia.

Cuando una persona decide acudir a terapia, ese primer paso de “voy a llamar” puede venir motivado por varios asuntos.

  1. Porque su “problema” haya llegado a una situación que se empieza a hacer insostenible y es la “última bala” para arreglar el asunto.
  2. Porque ha ido otras veces y le parece un buen medio para auto conocerse, escucharse y/u ordenar asuntos.
  3. Porque tiene un amigx que ha ido y le va genial, hecho que le invita a ir por “curiosidad a ver qué es eso de ir al psicólgx y que te dice o hace”.
  4. Porque no tiene otra opción, caso más visto en niñxs y adolescentes. También, en relaciones de pareja con ultimátum previo de posibilidad de ruptura.
  5. Etc., (entiéndese este etcétera como medio para explicar que seguro que hay otros más motivantes…).

Para que ese primer paso le sigan otros tantos, que tan complicados también son, el paciente/cliente debe sentir hacia el/la terapeuta ese nosequéquequéseyo que no depende solo y exclusivamente de los conocimientos que tengas, de lo acogedor del lugar o de tu capacidad de formar hipótesis y crear una línea de trabajo.

Cuando yo estudié la carrera, mis compañerxs y yo teníamos una asignatura en la que se nos daban pautas de cómo atender a esa persona que se pone frente a ti para que la guíes en la cuestión que le ha llevado a verte.

Recuerdo que se nos insistió en tratar de usted sí o sí, en saludar con un apretón de manos (tipo, cerramos un acuerdo), mantener una postura determinada y llevar una ropa “x” -como aspectos a tener en cuenta-.

Por aquel entonces, yo iba a terapia -y había ido ya anteriormente también- y me di cuenta que no le había dado una pizca de importancia a esos aspectos. De hecho, creo que, si me hubieran tratado de usted, me hubiera visto a la señora erguida totalmente y me hubiera dado la mano al final, el vínculo se hubiera quedado en el sillón que nos sostuvo una hora a mí y a mis “problemas”. Lo que no quiere decir que para otrxs no sean aspectos importantes. Esto es totalmente subjetivo.

Dice mi abuela siempre que ser buena persona abre puertas y creo que la terapia tiene algo que ver con esto. Esa persona que tienes ahí delante necesita ser escuchada, entendida, comprendida, aceptada, validada, orientada, acompañada…y para eso no solo necesita nuestros conocimientos y herramientas, necesita que todo ello sea de verdad.

Que lo digan los ojos aun con la mascarilla, que lo diga el cuerpo se coloque como se coloque, que lo cuente el hola y el adiós que inicia y finaliza el encuentro con unx mismx, y con el terapeuta.

Ante dos profesionales que sepan lo mismo, lo que va a determinar la preferencia va a ser esa sensación (nosequéquéséyo) difícil de describir que te hace quedarte en un lado u otro y, eso, no tengo claro que esté solo en los libros.

Por ello, pienso…opino…reflexiono…que el vínculo debería ser algo así como ese hilo rojo terapéutico -permitidme que me ponga romántica- en el que la persona que acude a consulta sienta que puede poner su vida en sus propias manos, acercar las tuyas, dejarte un poquito de peso y ambas comenzar el camino hacia el maravilloso mundo de unx mismx. Y para ti, ¿qué es?

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